Dibujo y colores
El proceso de diseño fue un vaivén entre los bocetos y el hilo. Dibujaba una silueta y, a continuación, el hilo la modificaba. O bien encontraba una combinación de colores y dejaba que fuera esa la que determinara la forma. Iban de la mano; en realidad, no se pueden separar.
Yo también tenía mucho que aprender. Arvum et Litus fue, en muchos sentidos, un proceso de aprendizaje disfrazado de colección. Aprendí por mi cuenta a tejer de arriba abajo, descubrí cómo hacer aumentos y disminuciones a base de prueba y error, aprendí sobre la tensión del hilo y sobre el «frogging» (que, para quien no conozca el mundo del ganchillo, es el término un poco dramático que se usa para referirse a deshacer la labor y empezar de cero. Deshice un montón, pero que un montón de verdad.
Bueno, vamos a hacer un pequeño repaso. El fin de semana del 5 y 6 de noviembre de 2022 asistí a mi primer Barcelona Knit Festival y lo pasé genial. Allí descubrí un montón de lanas locales, pastores, instalaciones de lavado y procesamiento, tintoreros e hilanderos. Voy a mencionar mucho a Wooldreamers (un poco de historia: se trata de una hilandería familiar de cuarta generación en Castilla-La Mancha, fundada por Ramón, que trabaja directamente con pequeños pastores españoles para transformar lanas locales como la manchega, la merina entrefino y otras en hilos impresionantes y trazables, todo ello dentro de España). También conocí a David y Jackson, que dirigen «El Robledal de la Santa», una pequeña granja en Cáceres, Extremadura, donde crían sus propias cabras de angora. Producen mohair español puro de su propio rebaño, totalmente trazable, hasta el animal concreto (un saludo a Miss Vanjie y Katya; sí, esos son sus nombres y son unas reinas). Por último, Eva y Kiara, las fundadoras de Lalanalú, un estudio de lanas y una comunidad en el barrio de Gràcia de Barcelona. Producen su propia línea de lanas íntegramente en España, sin mulesing, hiladas y teñidas localmente, con lana de la granja La Huertona, en León.
Tengo fotos de las muestras que hice. Cada pieza de esta colección comenzó como un pequeño cuadrado tejido, para comprobar el tacto del hilo, la densidad del tejido y cómo se comportaba el color bajo diferentes luces. Esas muestras constituyen un archivo en sí mismas.